A primera hora de la mañana la neblina oculta el camino. La lluvia aparece y desaparece. No hace frío. La colina se despliega ante nosotros y a cada uno de nuestros pasos las huellas tartésicas y romanas se muestran.
Pasamos el domingo visitando Ategua, ciudad fortificada de Santacruz, escondida entre lomas y huertas. Descubrir allí mi rincón favorito, el Barranco del búho, la vieja cantera.



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