Sin lugar a dudas, mi favorita. Si tuviese que elegir una ciudad de Reino Unido donde vivir me quedaba con ella. Bristol es, de todos los lugares que visitamos, la ciudad de mis sueños. Nos empezó el día lloviendo, casi como siempre, pero no sé, creo que fue amor a primera vista. Los canales de Bristol son preciosos, sus calles empinadas, arriba y abajo me encantaron. Descubrir un Bansky original en sus muros. Y su puente colgante! En fin, todo.
Visitamos algunas galerías de arte y el impresionante Museo de Historia Natural aunque también aprovechamos mucho el tiempo en la calle, sólo entrando en los sitios cuando la amenaza de lluvia era evidente. Fue fantástico el paseo por los canales y los astilleros, aunque lo que más nos gustó fue subir a la Torre Cabot desde donde las vistas de la ciudad eran increíbles. Nos quedaron muchas cosas por visitar, como la catedral, pero los horarios en Reino Unido son complicados.
Lo cierto es que viajamos a Bristol para fotografiar el Festival de los Globos Aerostáticos de agosto, pero justo ese día no volaron debido a las lluvias intermitentes y el viento. En cualquier caso, la ciudad fue todo un descubrimiento.
Curiosamente no pude comprar ningún recuerdo de allí puesto que después de haberla pateado entera las tiendas ya estaban cerradas y me quedé con las ganas de traerme una tote bag con una ilustración de los canales de la ciudad. Sí me traje la carta de los ciders que tomamos durante nuestra cena en The Stable. Mi idea es enmarcarla y colgarla en la cocina. La pizza estaba deliciosa y las ciders.. inmejorables.




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