jueves, 15 de agosto de 2013

Marseille, cité radieuse


Marsella es una ciudad azul, mediterránea, cálida y radiante. La escogimos al descubrir que se había convertido en la Capital Cultural de Europa durante este año y lo cierto es que, aunque llevábamos una idea de todo aquello que podíamos visitar, ya desde el primer día nos quedamos sorprendidos por la cantidad de ambientes y espacios que la capital del sur de Francia nos ofrecía.


El primer día paseamos hasta el muelle donde se encuentra la Ville Méditerranée y el Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo. Vimos su exposición, la Galerie de la Méditerranée y seguimos la pasarela que une el Museo con el Fuerte Saint Jean.

Desde allí está tomada la fotografía de la Catedral de Santa María la Mayor, que es preciosa pero cuyo interior no pudimos visitar. 


Bordeamos todo el Fuerte, que ofrece unas vistas maravillas sobre el Puerto y esa zona de la ciudad, hasta llegar al Muelle de la Fraternité,


donde nos encontramos con esa estructura metálica enorme que funciona a modo de sombra y bajo la que, siempre que pasábamos por allí, se reunía todo tipo de personas para hablar, bailar, tocar música o simplemente compartir un momento. La estructura da al Vieux Port un carácter de lugar de encuentro que lo mantiene siempre vivo. 


De camino de vuelta a nuestro hotel nos detuvimos a ver anochecer sobre el Museo y el Muelle. Por la noche, la ciudad se llena de todo tipo de colores, las luces la mantienen despierta hasta el día siguiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario